Para que una mujer sea libre tiene que tener INDEPENDENCIA ECONÓMICA
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Rocío Sacristán tiene una carrera de éxito desde hace más de 30 años. Su secreto: trabajo y esfuerzo
Rocío Sacristán fundó Kohl Comunicación en 2011 - Ernesto AgudoHan sido muchas las mujeres que han ido conquistando, poco a poco y con su trabajo, espacios que tradicionalmente parecían reservados a los hombres.
Muchas también las pioneras, las que aprendieron, con la llegada de los
nuevos tiempos, a ponerse sobre sus espaldas, además del peso del
hogar, el de su carrera profesional. El camino no ha sido fácil y, por
ello, resulta casi obligatorio conocer la experiencia de algunas de
ellas, dejarlas hablar para que el resto pueda elegir sus referentes.
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Trabajar, trabajar y trabajar. Es la filosofía de vida (y de esfuerzo) con la que encara sus batallas Rocío Sacristán, directora de Kohl Comunicación. Con más de treinta años de experiencia tuvo que encargarse de sus dos hijas pequeñas cuando enviudó con 32 años. Y mientras las criaba, supo sacar adelante su carrera profesional. «Para ser libres hay que ser independientes económicamente»,
repite como un mantra. Habla de su negocio como quien habla de su
familia, como si fueran tres sus criaturas, y puede que la clave de su
éxito sea no haber tenido nunca miedo.
«Cuando enviudé, mi instinto de superación no venía determinado por mí,
para vivir yo mejor, sino por mis hijas, que tenían 9 y 6 años, para
que tuvieran un buen sitio donde vivir, una buena formación. Sabía que
trabajando poco no iba a poder conseguir el dinero suficiente ni podría
llegar hasta donde yo quería, así que por eso me repito siempre que fue gracias a ellas que yo esté hoy aquí»,
comenta a ABC Rocío Sacristán desde su oficina, cerca de la plaza de
Cuzco. «En el fondo -reflexiona- creo que hoy en día el problema está en
que damos demasiado a nuestros hijos, no sienten que
tengan que esforzarse», dice, enlazando la conversación que empezó
siendo laboral, con sus reflexiones sobre la familia. «El esfuerzo y no
tener nada es lo que hace que las personas nos esforcemos y consigamos
nuestros objetivos», porque al final, la filosofía se la aplica tanto a
su empresa como a su manera de criar a su familia. «La mujer ya es líder desde que nace, por genética, porque ya lidera una familia» R. Sacristán , Directora de Kohl Comunicación «El primer mensaje que he transmitido a mis hijas es que no me gusta que te valoren por el dinero, pero si no eres independiente, pasas a depender de otras personas,
eres sumisa de algo, de alguien, y yo no quiero ser sumisa», sentencia.
Esa necesidad de ser libre fue la que la llevó a empar trabajando en
otros ámbitos con 18 años, antes de comenzar sus estudios.
Su manera de entender los negocios es quizá lo que mejor la define. «Las familias son un equipo,
donde es muy importante liderar, pero sobre todo unir. Entre todos
montamos un equipo económico y de liderazgo, de formación y crecimiento.
Pues en las empresas es lo mismo», remata. Para conseguir compaginar la
familia y el trabajo, defiende que lo importante es ser ordenado,
«tener una agenda bien organizada y cumplir los tiempos», para, al
final, «primar la calidad sobre la cantidad». Es ahí donde cobran vital
importancia los tiempos libres, los que sirven para impulsar las
relaciones: «Son muy importantes las comidas, los fines de semana,
hablar largo y tendido, preguntar. Cuando empatizas con tu hijo o con
"tu alguien" de la empresa, les llegas al corazón, y ya seas su madre o
su jefa, morirá por tí, igual que tú por ella». Su modo de proceder,
entonces, es el de dejar hacer, «decir pocas cosas a los hijos, para
poder centrarte en lo verdaderamente importante».
Complementarios
Sobre los tipos de liderazgo, destaca Sacristán las «cualidades diferentes» que hacen del hombre y de la mujer complementarios. «La mujer ya es líder desde que nace, por genética, porque ya lidera una familia», dice sobre la capacidad de dirigir equipos de las mujeres, algo innato desde su punto de vista. «Lo único que tiene que aprender es a confiar en sí misma,
algo que nos ha costado mucho tiempo. Una vez que la mujer confía y
sabe que lo va a conseguir, con esfuerzo y con trabajo, lo logra»,
sentencia. «Para desarrollar la inteligencia emocional está demostrado
que el liderazgo debe comenzar desde el entendimiento, sin juzgar. El
buen líder confía en su equipo y saca lo mejor de cada uno», añade. La
unidad familiar, como la relación con los compañeros en el trabajo, se
basa entonces, en la confianza.
«Qué bonito que la mujer siga siendo femenina, siga siendo cariñosa y que sea también independiente y consiga sus objetivos. Porque cada persona tiene un don y
talento distintos», comenta Sacristán al ser preguntada por las
reivindicaciones por la igualdad actuales. Confiesa no haber sufrido
nunca la desigualdad, «simplemente desigualdad profesional», pero añade que «definitivamente estamos avanzando», y lo relaciona con las nuevas técnicas de coaching que
buscan potenciar «los valores», trabajar «con el corazón». «El único
hándicap es el miedo, solo hay que proponerse unos objetivos y formarse
para conseguirlo», sentencia.
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